Jodida

¡Ay, esta vida tan jodida!...
Más exacto sería referirme a mi vida,
esta vida mía que es un laberinto
con caminos abiertos al engaño,
con recovecos sin salida,
con claroscuros que no logro descifrar,
con breves alegrías que vivifican
y también incertidumbres que matan.
¿Sabes? Estoy jodida pero contenta,
y me río de mí misma y me lloro,
y río al pensar en mis jodidas alegrías
y en todas mis jodidas incertidumbres,
y jodidamente lloro hasta cuando río
y río cuando lloro porque pienso en ti.
 Sí, en ti, la causa de mi jodienda,
pero no es que esté jodida porque te ame.
Lo que me jode es que te extraño,
yo, que tanto me resistí al amor.
Amo con una intensidad que me jode
y eres mi luz porque existes y me amas,
y mi negrura porque tu lejanía me mata.
Estoy jodida por tenerte y no tenerte,
porque mi lugar está en tus brazos,
mas la vida impide ocupar mi lugar
y esa vida que nos separa no es la mía;
es esa vida que es un poco de todos,
esa tan burlona que llaman “destino”.
 Tan inexorable que me tiene jodida;
jodida por la alegría de amarte tanto,
jodida por la dicha de saberme amada,
jodida por la tristeza de esta distancia,
jodida pero feliz de saberte en mi vida.
 Sí, vuelvo a referirme a esta vida mía,
a esta vida que vivía casi muerta sin ti
y que revivió de su agonía con tu amor.
Tan jodida mi vida por tanto extrañarte,
tan jodida pero dichosa con tu recuerdo…
¡Ay, esta vida tan jodida!
Fotografía: Pixabay

Deja un comentario