¡Ay, esta vida tan jodida!... Más exacto sería referirme a mi vida, esta vida mía que es un laberinto con caminos abiertos al engaño, con recovecos sin salida, con claroscuros que no logro descifrar, con breves alegrías que vivifican y también incertidumbres que matan.
¿Sabes? Estoy jodida pero contenta, y me río de mí misma y me lloro, y río al pensar en mis jodidas alegrías y en todas mis jodidas incertidumbres, y jodidamente lloro hasta cuando río y río cuando lloro porque pienso en ti.
Sí, en ti, la causa de mi jodienda, pero no es que esté jodida porque te ame. Lo que me jode es que te extraño, yo, que tanto me resistí al amor. Amo con una intensidad que me jode y eres mi luz porque existes y me amas, y mi negrura porque tu lejanía me mata.
Estoy jodida por tenerte y no tenerte, porque mi lugar está en tus brazos, mas la vida impide ocupar mi lugar y esa vida que nos separa no es la mía; es esa vida que es un poco de todos, esa tan burlona que llaman “destino”.
Tan inexorable que me tiene jodida; jodida por la alegría de amarte tanto, jodida por la dicha de saberme amada, jodida por la tristeza de esta distancia, jodida pero feliz de saberte en mi vida.
Sí, vuelvo a referirme a esta vida mía, a esta vida que vivía casi muerta sin ti y que revivió de su agonía con tu amor. Tan jodida mi vida por tanto extrañarte, tan jodida pero dichosa con tu recuerdo… ¡Ay, esta vida tan jodida!
Soy periodista con más de 30 años de trayectoria profesional. Escribir es para mí oficio y pasión, el medio para comunicar ideas y expresar mi percepción acerca de la realidad que me rodea.
Lo mismo he redactado artículos para periódico o revista que he realizado investigación bibliográfica y de campo para escribir libros, y como pasatiempo cultivo la narrativa y la poesía que me han retribuido satisfacciones.
Disfruto la música, la lectura y la soledad, pero también valoro la buena compañía, una charla amena, y el esparcimiento junto a quienes transitan caminos paralelos al mío y habitan en mi afectividad.
Sé que la distancia nunca es tan grande cuando se tienden puentes que unen y dan vida a la paradoja de las ausencias presentes, pero sé que tampoco la cercanía es por esencia tan estrecha cuando se abren abismos infranqueables que separan y recrean la paradoja de las presencias ausentes.
Prefiero tender puentes que abrir abismos y, aunque de sobra sé que hay diversidad de opiniones y que en gustos se rompen géneros, es mi mejor intención a través de este blog.
Ver todas las entradas de sandrafloresflores